Mampostería
Nueve tipos de pared. Por qué las piezas por m² son 15 para el hueco de 8, de 12 y de 18, y en cambio el cemento se duplica entre el más fino y el más grueso.
Cómputo de obra húmeda y terminaciones
Elegí el rubro y el ítem, poné lo que mediste y te decimos cuánto material sale y cuántos envases comprar. Sin precios: solo cantidades de obra.
Cargando el listado de rubros…
Un faldón por vez. Si el techo es a dos aguas o tiene quiebres, calculá cada faldón por separado y sumalos en la lista.
Las cantidades ya incluyen el desperdicio de obra. Los envases se redondean siempre para arriba: no se compra media bolsa.
Sumamos todos los ítems que agregaste y juntamos los materiales repetidos.
No hace falta saber de cómputo: alcanza con medir y anotar el número.
Once rubros de obra húmeda, de la mampostería a la pintura, más la cubierta de chapa. Dentro de cada uno elegís el ítem exacto: ladrillo cerámico hueco de 8 cm, contrapiso interior de 12 cm.
Cada ítem pide su unidad: m² de pared o de piso, metros lineales de faja o zócalo, m³ de relleno. En casi todos es el único dato que ponés; la cubierta de chapa pide además la pendiente y la luz de apoyo, porque sin eso no se sabe cuánto mide la chapa.
Cuánto material sale con el desperdicio ya sumado y, lo que importa para ir al corralón, cuántas bolsas, baldes o paquetes comprar.
Cada rubro de la calculadora tiene su página, con la tabla completa de coeficientes, qué se mide antes de calcular y un ejemplo con envases comerciales. Sirven para rehacer la cuenta a mano o para entender de dónde sale el número que da la herramienta.
Nueve tipos de pared. Por qué las piezas por m² son 15 para el hueco de 8, de 12 y de 18, y en cambio el cemento se duplica entre el más fino y el más grueso.
Trece ítems: revoques húmedos por m², recuadros y terminaciones por metro lineal, y seis emplacados en seco que no llevan mortero.
Diez terminaciones que casi todas rinden 0,2 litros por m². Lo que cambia entre ellas es el desperdicio, y ahí está la explicación.
La calculadora te da el resultado. Estas guías explican de dónde sale, con los coeficientes a la vista, para que puedas rehacer la cuenta a mano o ajustarla a tu obra.
Por qué son 15 piezas y no 17, cuánto mortero lleva cada espesor de pared y el error de medición que más material desperdicia.
1,80 kg de cemento por centímetro en el contrapiso, 3,75 en la carpeta: en qué se diferencian y por qué no son intercambiables.
El rubro con 50 % de desperdicio, y las tres razones concretas por las que ese número no es exagerado.
0,2 litros por m², o dos manos a 10 m² por litro. Por qué el balde promete el doble de lo que rinde en una pared real.
Adhesivo y pastina por m², por qué el porcelanato lleva la mitad de pastina que el cerámico, y por qué se pide todo de la misma partida.
El único rubro donde los m² no alcanzan: cómo la pendiente estira el faldón y qué define la sección del tirante.
Qué significa 1:¼:3, cuántos kilos de cemento entran en un m³ de cada mezcla y qué mortero va en cada lugar.
De 5 % a 50 % según el material: de dónde sale cada porcentaje y cuándo conviene ajustarlo a mano.
De dónde salen los coeficientes, cómo se depuró el catálogo, qué quedó afuera a propósito y qué margen de error asumir.
Medí los m² de pared, elegí el tipo de ladrillo y sabés cuántos ladrillos, cuánto cemento y cuánta cal comprar.
Poné los m² y el espesor: sale el cemento, la cal, la arena y el cascote justos, con desperdicio incluido.
Calculá revestimiento, carpeta, piso y pintura por separado: la lista junta los materiales repetidos en un solo total.
Verificá el número que te pasaron antes de mandar el pedido, no después con el camión en la puerta.
Si te cotizaron mano de obra con materiales, tenés una segunda opinión técnica de las cantidades.
Una ampliación chica o una pared nueva: la lista completa en dos minutos, desde el celular y parado en el terreno.
No. La calculadora da cantidades, no precios. Es una decisión tomada a propósito: los valores de los materiales cambian todo el tiempo y varían según el corralón y la zona, así que cualquier precio que mostráramos hoy estaría mal mañana. Lo que sí te damos es la lista exacta para pedir la cotización.
No. No hay registro, no hay cuenta, no hay prueba gratis que se vence. Entrás y calculás. Todo el cálculo pasa dentro de tu navegador: los números que ponés no se suben a ningún servidor.
De cómputos de obra reales: dosificaciones, rendimientos por metro cuadrado y porcentajes de desperdicio de obras de vivienda ya construidas. Cada ítem trae su propia receta de materiales, no una fórmula genérica. Son cantidades técnicas: un metro cuadrado de pared de ladrillo hueco lleva los mismos ladrillos en cualquier lado. Lo que cambia de un lugar a otro es el precio, no el rendimiento. El origen, la depuración y los límites del catálogo están detallados en la página de metodología.
Porque en obra siempre se rompe, se corta y se pierde material. Cada ítem tiene su propio porcentaje —un ladrillo no se desperdicia igual que una barra de hierro— y te mostramos cuál se aplicó en cada caso, para que puedas ajustarlo con criterio si tu obra es distinta.
La calculadora cubre obra húmeda y terminaciones: mampostería, contrapiso, carpeta, revoque, revestimientos, pisos, cielorrasos, aislaciones y pintura. Todo lo demás quedó afuera a propósito. Si un ítem puntual falta es porque su receta de materiales venía incompleta en el cómputo de origen, y preferimos no mostrarlo antes que darte un número dudoso. Probá con el buscador: muchos ítems están dentro de un rubro que no era el primero que se te ocurrió.
Sí, está pensada para eso. Es liviana, no necesita instalarse y una vez abierta calcula sin conexión. Tu lista de compra queda guardada en el teléfono aunque cierres la página.
No, y conviene decirlo claro. Sirve para estimar, controlar y comprar con criterio. Estructura y fundaciones no están en la calculadora, y es a propósito: el hierro y el hormigón de una obra salen del cálculo estructural del proyecto, no de un rendimiento por metro cuadrado. Cualquier página que te diga cuánto hierro lleva una viga sin ver el plano te está inventando el número.
Porque con los m² solos no alcanza. La pendiente estira el techo: los mismos 40 m² medidos en planta son más chapa cuanto más inclinado esté. Y la luz de apoyo —lo que el tirante cruza entre apoyo y apoyo— define cuántos tirantes entran y de qué sección. Con esos tres datos sale el largo real del faldón, y de ahí la chapa, las clavaderas, las aislaciones y los tornillos.
La sección del tirante es un criterio de obra, no un cálculo estructural. Es el mismo que usa una maderera al despachar un pedido corriente, y sirve para presupuestar. Para luces grandes, cargas fuera de lo común o una cubierta transitable, la sección la tiene que verificar un profesional antes de construir.